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¿A tu gato le gusta arañar todo? 3 consejos para que guarde esas garras

 

 

Antes que nada, necesitamos aclarar que es normal que los gatos rasguñen. Es más, no solo es normal, sino que también es necesario y se siente bien para ellos, ya que rasguñar les permite marcar su territorio, limar sus garras y estirar los músculos de sus patitas.

Por ese motivo es muy importante que tu amigo gatuno cuente con un rascador en casa, el cual pueda utilizar cada vez que lo necesite. Es incluso recomendable tener más de uno en diferentes habitaciones. Y no tienen que ser ostentosos. Muchas veces una simple caja de cartón es más que suficiente.

El problema de arañar viene cuando el gato se acostumbra a afilar sus garras en los muebles del hogar, como los sofás, sillas, camas o cortinas. Para que eso no suceda y tengas un hogar impecable y una mascota feliz, te recomendamos seguir estos 3 consejos:

 

Ayúdalo a combatir el aburrimiento

Los gatos son animales que se aburren fácilmente, y cuando lo hacen, buscarán llamar tu atención de todas las maneras posibles, como arañando tus cosas. Si sientes que tu gato está inquieto o te busca para que le hagas caso, coge uno de sus juguetes y hazlo jugar contigo. Otra excelente opción es utilizar un puntero laser. A tu gato le encantará perseguirlo y quedará demasiado cansado para arañar cualquier cosa. Eso sí, jamás lo apuntes directamente a su rostro.

Muchas veces el gato solo jugará por unos minutos y después regresará a dormir. Pero esos pocos minutos son suficiente para que quede contento.

 

 

Entrénalo

Así es, también puedes entrenar a tu gato, no solo al perro, simplemente necesitas ser más consistente con el entrenamiento. Cada vez que veas a tu gato utilizar su rascador, acarícialo detrás de la oreja o dale un bocadito. Pero no demasiados ya que el gato es inteligente y podría empezar a hacerlo solo para conseguir comida, teniendo como consecuencia que sufra de sobrepeso.

Por otro lado, si lo ves arañando un mueble, dale un gentil pero firme “¡no!”, cárgalo y llévalo a su rascador. Hazlo unas cuantas veces y terminará captando el mensaje.

 

No le quites las uñas

Tal vez para algunos parezca la solución fácil, pero es en realidad una tortura para el animal y muchos veterinarios se rehusarán a hacerlo. Así como cortarle las orejas a un perro, quitarle las uñas a un gato significa una amputación severa y puede cambiar drásticamente la calidad de vida del animal.

Lo que sí puedes y debes hacer es cortar y limar la punta de las uñas cada dos semanas, con un cortaúñas especial y mucho cuidado. Habla con tu veterinario para que te enseñe la manera correcta de hacerlo.

 

 

Recuerda, cada vez que tu gato haga las cosas bien, házselo saber con caricias. Y aunque muchas veces parezca desinteresado y preocupado únicamente en dormir, recuerda que es un animalito que también necesita mucho amor y atención por parte tuya.

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