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Síntomas de la intoxicación canina

Algunos envenenamientos ocurren por inhalación, provocando problemas respiratorios  o mareos 

La intoxicación canina es muy frecuente ya que son numerosas las sustancias que la pueden generar. Determinar su origen y analizar su cuadro médico ayudará a que el tratamiento que ofrece el usuario sea más eficaz.

Los factores que pueden provocar alguna intoxicación puede ser desde un alimento en mal estado hasta un veneno para combatir plagas, roedores, etc. Sin embargo, hay que resaltar que, la ingestión de piensos u otro tipo de comidas mal conservadas suelen ser las incidencias más comunes.

Por ello se debe de tener un control sobre el can, tanto en el hogar como en el exterior, sobre todo cuando estamos en los parques.

Síntomas de la intoxicación

Aunque los síntomas pueden variar según la enfermedad, existen algunos que son muy comunes:

  • Trastorno digestivo: vómitos, diarrea y pérdida del apetito
  • Alteraciones cutáneas: alopecia en el hocico, irritación o inflamación
  • Insuficiencias respiratorias
  • Alteración del ritmo cardíaco
  • Letargo

La mayoría de los envenenamientos se dan vía oral, de ahí la aparición de los problemas digestivos. No obstante, los perros también pueden inhalar sustancias tóxicas que pueden causar problemas de respiración.

Cuando la intoxicación se produce en el hogar, conviene hacer un análisis de lo que ha comido el animal. Estos alimentos, junto con los síntomas, serán un punto clave para que los especialistas pueden establecer un tratamiento.

En cambio, si el malestar se desencadena de forma desconocida, los análisis de sangre nos ayudarán a determinar qué lo originó.

¿Qué debemos de hacer en caso de envenenamiento?

Al momento de pautar un tratamiento debemos de hacer una distinción, es decir, se debe de valorar si la sustancia puede ser expulsada o no.

Esto se debe a que las intoxicaciones ocurren por la ingesta de cuerpos extraños sea a través de los juguetes, palos, etc. De ser el caso se puede inducir el vómito, realizar endoscopia o practicar cirugías de extracción.

Si el animal no necesita de una intervención quirúrgica, el tratamiento consistirá en la administración de antídotos que sean capaces de neutralizar la sustancia. El uso de enemas o de diuréticos pueden ser suministrados.

Por otro lado, el empleo de carbón activado ha comenzado a tener mayor utilidad en el último tiempo. Esta molécula se une al veneno antes de que llegue al tracto gastrointestinal.

Si el veneno ha sido ingerido en cantidades muy altas, el veterinario está en la necesidad de realizar un lavado gástrico.

Para finalizar, en los casos de mayor gravedad, se realizará un filtrado renal para eliminar la presencia de la sustancia de la sangre y de los riñones.

Además de realizar el tratamiento que sea acorde de la enfermedad, lo más seguro es que el profesional recomiende terapia de fluidos para garantizar una mejor hidratación en la mascota.

A pesar de que los animales suelen contraer intoxicación con mayor facilidad, gran parte de los casos pueden ser evitados. Proporcionar una dieta adecuada a nuestro can, eliminar plantas tóxicas del hogar y garantizar su control pueden ser algunas de las medidas más eficaces para estos casos.

 

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